No Existen Las Dietas Milagrosas

Tenemos que entender que para tener un estilo de vida saludable y sentirnos bien tanto por dentro como por fuera, es necesario comer saludable y hacer ejercicio. Muchas personas se mentalizan con que “hoy empiezo dieta” (por lo general los días lunes) y no puedo “pecar”, lo cual puede llegar a ser un grave error para llegar a nuestra meta. Lo primordial es entender que más que ponernos a dieta, lo que debemos hacer es aprender a comer bien. Sé que suena un poco a utopía, pero la verdad es mucho más fácil de lo que parece.

Y ahora se preguntarán, ¿cómo aprendemos a comer saludable? Primero vamos a analizar algunas situaciones que todos hemos atravesado. En lo personal, he pasado por todas las dietas que se les puedan venir a la mente: la dieta de la manzana, la de avena, la de naranja, Atkins, South Beach y podría llegar a un listado muy grande de las famosas dietas milagrosas que circulan por todos los medios. Para mi buena suerte, ninguna de esas me funcionó. Claro, es de esperarse que al comer un día entero solamente manzana, al día siguiente te sientas mucho más liviana; pero es cero saludable, te mueres del hambre y te lleva a un rebote peor en el que fácilmente recuperas todo el “peso perdido”. Muchas de estas nos ponen de mal humor y además que pueden ser muy malas para nuestro organismo.

Nuestro cuerpo necesita todos los nutrientes necesarios para poder funcionar bien; para trabajar, estudiar, caminar, correr y concentrarnos. En fin, para realizar todas nuestras actividades diarias necesitamos alimentarnos bien, es nuestro motor para todo el día. ¿Qué necesitamos? Agua, carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas, minerales. Normalmente las “dietas milagrosas” nos restringen de comer alguno de esos grupos y es por eso que no funcionan a largo plazo y no las recomiendo.

Ahora bien, lo que tenemos que hacer entonces es aprender a conocer la calidad de lo que comemos. Las grasas son necesarias para nuestro organismo, pero no por eso vamos a comer papas fritas todos los días. Debemos entender que las grasas son buenas en pequeñas proporciones, y conocer además cuáles son las buenas para nuestro cuerpo, como por ejemplo el aceite de coco, las almendras, las nueces, el aguacate, el aceite de oliva…y saber cuáles debemos evitar la mayoría de veces.

Otro tip muy importante es la elección de nuestras comidas fuera de casa, escoger la opción más saludable en los restaurantes o en las cafeterías de nuestro trabajo y la mayoría de veces, ¡realmente funciona! Talvez no lo notes a corto plazo, pero después de comer bien en todas las comidas que haces fuera de casa lo vas a ir notando en tu cuerpo. Tu cuerpo, poco a poco, se irá acostumbrando a comer bien. Y cuando digo comer bien no es comer la típica pechuga de pollo hervida sin ningún sabor, comer bien y saludable no implica tener que comer feo. Ahora en día casi todos los restaurantes te ofrecen opciones saludables así que no hay excusas para no elegir una opción rica y saludable.

La clave está en conocerte a ti mismo y saber qué es lo que te gusta y lo que no, al final todos tenemos gustos diferentes. Comer cosas que no nos gustan puede llevar a no cumplir la dieta que nos recomendó nuestro nutricionista por ejemplo. Si estás con un nutricionista es muy importante dejarle claro las comidas que no te gustan para evitar soltar la toalla con facilidad. ¡Lo más importante es que disfrutes lo que comes!

Focaliza cuáles son tus comidas saludables preferidas, cuál es tu deporte preferido, cuál es tu mejor hora para hacer ejercicio, qué debes hacer para evitar comer mal, etc. ¡Todo depende de ti!

Si estás en un proceso de cambiar a un estilo de vida saludable, recuerda que el ejercicio es un aliado para ti. Si aún no practicas ningún tipo de deporte te invito a que lo hagas, los beneficios para tu salud los notarás rápidamente. A mí me encanta hacer ejercicio en las mañanas, me da energía para todo el día, ando súper contenta y rindo mucho más en el trabajo. Pero al final, todos funcionamos diferente. Lo importante es dejar un hueco en tu día para hacerlo, ¡tienes 24 horas para escoger!

Si quieres hacer ejercicio en la mañana antes del trabajo te doy un tip, solamente necesitas ser constante por 21 días y verás como el día 22 te levantas sin ningún problema. La psicología moderna dice que todo lo que se repite 21 veces crea un hábito. ¡Es totalmente cierto! Yo lo hice. Haz la prueba y crea un excelente hábito para tu salud.
Con un poquito de fuerza voluntad para llevar un estilo de vida saludable, conseguirás grandes resultados en tu cuerpo y te sentirás mucho mejor.

Artículo por
Pamela Avedaño

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